jueves, 28 de junio de 2012

Al seudónimo.

Arrastro mi culpa y acepto el precio
pero no puedo más sabiendo que estas
en algún lugar lejos de mí sin vernos
y maldigo haber sido quien primero eligió.

Hoy de noche otra vez con el desvarío
viendo las horas pasar sin lograr nada
más que tu recuerdo, tu voz, tus ojos,
dentro muy dentro de esta noche con mi soliloquio.

Sé que eres quien sostiene una decisión
y mi precio es mi arrepentimiento
pues seguro es que con aviso no hay engaño
aunque aveces pienso de que es tu corazón.


RUBéN


 

De tus labios.

Nunca nada  más saldrá para mí.


RUBéN

miércoles, 20 de junio de 2012

Es mejor si no la veo.

Porque así de menos el miedo es menor,
la jeringa aproximándose a mi.
Con lo delicado que son las enfermeras
es mejor si no la veo aunque lo sentiré.
El miedo hace que mi imaginación 
crea que la aguja es enorme y que en lugar de aliviarme moriré.
Totalmente es mejor así disimular ante la enfermera
porque así de menos el miedo es menor.




RUBéN 



viernes, 15 de junio de 2012

La risa y la mirada.

Con esa risa gasonica doy el paso atrás
sintiéndome como la piedra al fondo del agua
un paso más y tú tan cerca de mí,
se apodera el miedo de mi mente como urticaria
invadiéndome corrosivamente.
No consigo sofocar el maldito miedo,
con tu mirada clavándose en el túnel de mis ojos,
es sólo eso lo que me deja estático frente a ti
y tú y tu risa gasonica con melena negra agitada
frágil y vulnerable, simplemente tan débil.
Cualquier intento de oposición es vano,
la risa y tu mirada son el lastre hacía el fondo del agua,
es un sueño, maldito sueño del que quiero despertar,
la trampa que quiero esquivar, la pena y el dolor,
con esa risa gasonica como luz directa a la cara
con sentencia y sabor a muerte, de cada paso del que avanzas.


RUBéN


Adiós a un grande.

Después de casi veinte años de servicio, hoy se va mi refrigerador. Un PHILLIPS de nueve pies, empezó a fallar, pero el diagnostico de tres técnicos en reparación de refris me hizo pensar en reemplazarle por  uno nuevo. Realmente el precio de la supuesta "compostura" demasiada elevada, para que si a completaba y seria así uno nuevo sin duda. La decisión me llevo unos cuantos días, realmente ese viejo refrigerador nunca había dado molestia alguna. Si acaso el de limpiar la escarcha que si se dejaba podría acumularse. El adiós llego cuando en su lugar ahora luce con blancura radiante un MABE de nueve pies igual, pero que no hace escarcha. Un adiós muy corto para tanto tiempo prestó su servicio resguardándonos los sagrados alimentos, un adiós a un grande que si bien ahora estará siendo desmembrado para utilizar sus partes. Quiero pensar en eso, pues se vendió a quien compra fierro viejo, chatarra y todo tipo de metal para reciclar. Adiós refri querido y gracias por tantos años de servicio, hoy recuerdo el día en que llegaste y también el día en que te fuiste.


RUBéN