jueves, 3 de mayo de 2012

Te lo digo sin poder sofocar.

Sí, así es, que no te he podido olvidar,
lo tengo que decir no he podido remplazar
por más que me empeñe en buscar
no sé donde vaya a parar, quizá voy a estallar.

Cada vez de el calendario que miro atrás,
por más que me empeñe en buscar alguien
que te pueda remplazar yo no lo logro
a fuerza de ahogar el maldito sentimiento.

Ignorado por ti, despiadadamente, absolutamente
yo sé que nunca lo sabrás,
este duro momento  sin llevar ventaja al olvidar
cada vez del tiempo sin ti.


RUBéN

Nuevo.

Sólo es nuevo después de pasar de moda,
un nuevo número que pasa hacía atrás sin novedad.

Insaciable apetito de repetir y y estallar al encanto
de sentir la textura de la novedad.

Me derrito de mis ansias voraces de ver que vendrá,
del estruendo vodevil, aún que sé que arderé.

Pero nuevo es sólo después de pasar
de entre mis manos de salir de moda de ser un número más.


RUBéN

miércoles, 2 de mayo de 2012

Guardado.

Que por favor acabe el día,
se ha salido la tempestad de la calma
y el día se vuelve pesado.
Parese tierra de nadie, fuera de lo normal
con la injusticia desbordada
el día después de la calma del aburrido reloj.
Pensando que ya acacbe el día
ha llegado la noche pero la tragedía no se ha guardado
y sigue haciendo de las suyas.
Que día, que noche, pero si no es fácil
guardar la tragedia en la calma
o  al ruido dentro del silencio.
Vaya día, vaya noche, que por favor acabe ya
sino ambos acabaran conmigo
guardado hasta ver  la bandera blanca, me rindo, me entrego.


RUBéN


Miro dentro de la caja.

Preguntas, respuestas y diálogos conmigo mismo
 en las horas mágicas de la quietud.

Me queda claro que no es lo mismo "La voz de la
experiencia con la voz de lo aquel le han contado
y pretende adjudicarse como lo vivido"

Tropiezos y caídas, risas o llantos hacen
diálogos en mi mismo en las horas mágicas de la quietud.

RUBéN

jueves, 12 de abril de 2012

Insulso.

No hay colores, no hay un segundo final,
ni un segundo inicio de mi saturada mente.

No hay cowboys , no hay eternos silencios
cubriendo la playa después de ser azotada.

No hay nada sobre la mesa que te pueda servir
y absolutamente no hay nada que te haga regresar.

No hay aromas, no hay la sonrisa de alegría,
ni trenes sobre la alfombra haciendo algarabía.

No hay coros que glorifiquen la victoria,
no hay victoria tal que glorificar.

No hay nada, nada de lo que diga o haga
puede importar, así me lo dijera Luz Casal.

No hay nada, no hay milagros
en las noches que me reprocho como te perdí.


RUBéN